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Jueves, 18 Abril 2019 19:25

Reseña de 'Gracias a Dios', de François Ozon: una buena invitación al debate y la reflexión sin buscar la polémica.

  • CEC Cine estuvo en la rueda de prensa del realizador francés, y le preguntó sobre el llamativo cambio en la fotografía, que hace de este notable película una experiencia más realista y sobrecogedora.
  • Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín.
Escrito por  Publicado en Críticas películas 2018-2019


'Gracias a Dios' es el nuevo filme de François Ozon, en el que se invita al debate y reflexión (sin buscar la polémica) sobre un tema tan en boga como la pederastia.  

Alexandre Guérin (Melvin Poupaud) desempeña un trabajo importante y vive feliz con su esposa Marie (Aurélia Petit) y sus cinco hijos. Un día, de forma casual, se entera de que el sacerdote Bernard Preynat (Bernard Verley) de la Diócesis de Lyon, que abusó de él cuando era un boyscout, sigue trabajando con niños. Teme por sus dos hijos más jóvenes como posibles víctimas del pederasta, y decide tomar cartas en el asunto.

En el camino conocerá a François Debord (Denis Menochet) y a Emmanuel Thomassin (Swann Arlaud), que sufrieron los mismos abusos que él. Entre los tres, apoyados por sus mujeres y familiares, formarán "La Asociación Palabra Liberada" para recaudar fondos, compartir experiencias con otras víctimas y desvelar todo lo que la Iglesia ha estado ocultando sobre este grave problema. Las consecuencias de los testimonios no dejarán a nadie indiferente.

El título de la película surge a raíz de la frase que el ex arzobispo de Lyon -y aún cardenal francés- Philippe Barbarin, en un “arrebato” de sinceridad y cinismo, soltó a la prensa: “Gracias a Dios, todos los casos han prescrito” cuando se le preguntaba por su implicación en el encubrimiento del padre Bernard Preynat ante los abusos sexuales a decenas de niños de 9 a 12 años, tanto en su parroquia como en los campamentos de scouts, entre finales de los 70 y principios de los años 90. Todo quedó silenciado por las jerarquías eclesiásticas, pues Barbarin fue nombrado cardenal por el Papa Juan Pablo II, y es gran amigo del actual Papa Francisco -que lo ha defendido siempre-.


Lo primero que llama la atención, además de la narración tan audaz y directa que nos presenta Ozon, es la fotografía que expone en su nuevo trabajo bajo la mirada del fotógrafo Manuel Dacosse, al que recordamos de su anterior filme, “El amante doble”, de 2017. En las obras de François, la fotografía se caracteriza por la elegancia, el color y la iluminación, entre cuidados y delicados planos. Sin embargo, en “Gracias a Dios” ofrece una fotografía más austera. Ante la pregunta que CEC Cine le hizo durante la rueda de prensa sobre este cambio tan llamativo, comentó que “había querido dar mayor importancia a la palabra que a la imagen”. Y, desde luego, lo ha logrado. Esta fotografía, en apariencia más sencilla, consigue que nos sumerjamos en la impactante historia que nos está narrando, creando una sobrecogedora atmósfera.

Fue el propio director quien se encontró con “La Asociación Palabra Liberada”, interesándose por el tema hasta crear esta ficción basada en hechos reales y cuyos protagonistas serían tres hombres, muy distintos entre ellos, pero compartiendo un mismo pasado. En la rueda de prensa también dejó claro que no buscaba provocar escándalo, sino alimentar el debate sobre un tema tan actual e importante como es la pederastia, que se encuentra presente en muchas instituciones de nuestra sociedad: entre ellas, la Iglesia y la propia familia.

Ozon deseaba plantear la vulnerabilidad en el hombre, pues la fragilidad y debilidad en la mujer ya las había mostrado en la ya mencionada “El amante doble”, o también en “Frantz” (2016). Dos ejemplos actuales en los que la vulnerabilidad femenina se plasmaba desde perspectivas muy diferentes.

Con un problema de estas características entre manos, el director francés vuelve a demostrar su maestría y elegancia. No hay nada escabroso que ver, ni siquiera en los flashbacks de los tres protagonistas recordando sus encuentros con el cura cuando eran niños. Insinuaciones, todas las que queramos, y con una absoluta franqueza. No en vano, François nos tiene ya bien acostumbrados a que en sus tramas se palpe toda la tensión, las imágenes hablen por sí mismas y los diálogos marquen el camino. No hay nada gratuito en una obra  tan sólida.

Un filme reflexivo a través del dolor, los miedos, los traumas, la vulnerabilidad e incluso la impotencia. Cuidadosamente construido desde la raíz, todas las piezas del puzzle encajan a la perfección gracias a su extraordinario guion y su soberbia dirección. Cada palabra, cada gesto y cada plano están ahí porque es necesario que así sea.

Dejamos para el final las impecables interpretaciones por parte de todos y cada uno de los intérpretes que intervienen, pero es de ley reconocer a sus tres actores principales, representando a tres de los tantos hombres que sufrieron dichos abusos cuando eran niños: hablamos del justificadamente ateo Denis Ménochet, al cauto y creyente Melvil Poupaud, así como de Swann Arlaud, cuyo pasado quedó marcado como a fuego en su ser.

Muy recomendada.

  • Mi nota es: 8,5 / 10
  • ESTRENO en ESPAÑA: 17 de Abril
  • REPARTO: Melvil Poupaud, Denis Menochet, Swann Arlaud, Eric Caravaca, François Marthouret, Bernard Verley, Josiane Balasko, Hélène Vincent, François Chattot, Frédéric Pierrot, Martine Erhel, Aurélia Petit, Julie Duclos, Jeanne Rosa y Amélie Daure.
  • PRODUCTORA: Mandarin Procution// Scope Pictures.
  • DISTRIBUIDORA en ESPAÑA: Golem Distribución.

 


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