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Jueves, 05 Julio 2018 12:37

Crítica de 'Formentera Lady': la ópera prima de Pau Durà es modesta, honesta, inteligente y altamente recomendable.

Escrito por  Publicado en Críticas películas 2018-2019

Otra soberbia interpretación de José Sacristán.


Samuel (José Sacritán) es un hippie que llegó a la isla de Formentera en los años 70, cuando ese movimiento se instaló allí para quedarse para siempre. Su rutinaria vida es tranquila, y su único trabajo es tocar el banjo en un garito. Ya nada le altera, y tampoco lo pretende.

Un día, al llegar a su vieja cabaña, se encuentra con la visita de su hija Anna (Nora Navas) y su nieto Marc (Sandro Ballesteros). Anna le expone que necesita trabajar, pues lleva demasiado tiempo sin encontrar nada. Le han ofrecido un trabajo en Francia al que debe acudir sola. Tras una breve discusión entre padre e hija, Samuel acepta que Marc se quede con él... por un tiempo.

El director Pau Durà recuerda que, en agosto de 2009, mientras pasaba unos días con su mujer embarazada de gemelos en la isla de Formentera pensó en el conflicto que podría surgir entre la responsabilidad familiar y la libertad propia del hipismo.

Inspirado en esta idea, presenta una visión del paso del tiempo para unos en contraste en como se detiene para otros. El cómo los viejos hippies románticos y soñadores aún sobreviven sin mayores preocupaciones en la isla, como también sucede en otros puntos de nuestra geografía. Una vida sencilla y bohemia, exenta de las supuestas modernidades del Continente, como el protagonista llama a la Península.  

Durà nos sumerge en un viaje especial a través de la figura de Samuel, vagando por un espacio prácticamente virgen entre la tierra y el mar, acompañado del sonido de su viejo banjo, junto a otros compañeros como Greta (Pepa Juan), Toni (Jordi Sánchez) o Juan (Ferran Rañé).

Isleños que disfrutan de lo que tienen, sin buscar mayores riquezas. Pero Pau también nos muestra un drama familiar, con las consecuencias del desempleo y de la búsqueda de trabajo más allá de lo deseado, dejando atrás a seres queridos. Nos enfoca a los niños que, sin tener culpa de nada, tiene que padecer el sufrimiento de los mayores. El engaño y el desengaño.

Refugiarse en el pasado está bien en ocasiones, pero siempre teniendo la mirada en el futuro, que también nos puede traer sorpresas agradables, aunque al principio cueste adaptarse a ellas. Un pasado en contraste con el futuro representado por Marc, atónito ante el hecho de que no haya luz en la casa o que se tenga que duchar con agua fría, mientras en sus manos sostiene su máquina de videojuegos.

Una narración sencilla, modesta y honesta por encima de todo, mostrando con naturalidad los rincones de una bella isla y los corazones de sus habitantes. Sus alegrías, sus tristezas, sus miserias, sus recuerdos, y su resignación ante lo evidente. 

Entre las interpretaciones destaca un impecable José Sacristán, acompañado de otra magnífica actuación: la del joven Sandro Ballesteros. Un montaje muy adecuado apoyado en la estupenda fotografía de Miguel Llorens rematan una obra tan contenida como recomendable.

“Abrigarse con el espíritu del viejo hippie beneficia al alma”

  • Mi nota es: 7 / 10
  • YA EN CINES
  • REPARTO: José Sacristán, Jordi Sánchez, Nora Navas, Ferran Rañé, Sandro Ballestero.
  • PRODUCTORA: FoscaFilms/ Sunrise Picture/ Good Machine Films/ La Perifèrica Producciones
  • DISTRIBUIDORA en ESPAÑA: Vértice Cine.

 


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